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ABRAZA EL GREGORIO MARAÑON

7 Mar

Una respuesta to “ABRAZA EL GREGORIO MARAÑON”

  1. DORY CERVANTES 10 marzo, 2013 a 11:14 #

    El resurgimiento de un nuevo orden: el liquidador de hospitales

    En los últimos dos años y coincidiendo con la crisis, iluminados por la estela de los necesarios recortes e imbuidos por el espíritu de los cruzados por la causa, en muchos hospitales han aterrizado un grupo de gerentes juramentados con la causa de ahorrar por encima de todo y de todos.
    Este tipo de gerente esta convencido de su espíritu mesiánico, ha venido a redimir al hospital de su ineficiencia, de su ineficacia y de su inefectividad porque el sabe el camino, ha sido guiado por los remedios a la crisis económica: recortes, despidos, privatización, externalización… como si fueran los nuevos mandamientos de un nuevo orden.
    Pero como en todo nuevo orden hay gentes –estúpidas- que no se dan cuenta que hay que hacer un cambio, que hay que convertirse a las nuevas ideas, que está encerrada en su limitada mente y que no ve la luz de una nueva manera de gestionar los hospitales: más justa, más sostenible, más eficiente, más centrada en el paciente, más equitativa…
    Después de predicar en todos los púlpitos y a pesar de que no obtienen muchos adeptos, excepto, los de su propio partido y de los satélites que esperan ponerse a la cola para repartirse el pastel de los “excedentes”, que la ineficacia del sistema sanitario público produce.
    Como algunos médicos no quieren entrar en la nueva secta empiezan a ser perseguidos por su resistencia a abrazar un nuevo futuro centrado en los 10 nuevos mandamientos del liquidador de hospitales:
    1. Rescindirás todos los contratos interinos.
    2. No pagarás las pagas extras, ni los complementos.
    3. No permitirás permisos de formación.
    4. Prohibirás la investigación.
    5. Defenderás que cualquier médico vale para cualquier puesto.
    6. Negarás las listas de espera.
    7. Culparás al médico de todos los males.
    8. Cesarás a los que se oponen a la causa.
    9. Te mofarás de los que exigen calidad.
    10. Harás oídos sordos a todos los que protesten, sobre todo si tienen razón.
    Ya hemos visto como en Cataluña, y sobre todo en Madrid, ha habido movilizaciones contra la privatización de los hospitales que han surgido fundamentalmente de la actitud prepotente e incluso chulesca de los gerentes sanitarios de turno. Estos y otros que han querido emularlos para acercarse al club de los liquidadores están extendiendo este tipo de prácticas para reducir a los recalcitrantes.
    Desafortunadamente nos ha tocado el turno a nosotros…
    Esto me ha traído a la memoria un verso, falsamente, atribuido a Bertolt Brecht que trata sobre cómo somos capaces de cerrar los ojos a la injusticia que nos rodea mientras no sintamos que nos afecta personalmente. El refranero español, que es muy sabio, lo dice de otra manera: “Cuando las barbas de tu vecino..”
    Creo que es el momento de reaccionar contra los que quieren liquidar a los médicos y personal sanitario que lleva muchos años dedicado a la atención de los pacientes y que quieren implantar un nuevo orden que incluye ceses, recortes, y ninguneos, simplemente porque tienen el poder de hacerlo.
    En estos momentos es cuando se pone a prueba el temple, la dignidad profesional y la capacidad de oponerse a la injusticia, aunque no sea por una posición ideológica, sino porque al final acaban llamando a tu puerta.
    “Hay hombres que luchan un día y son buenos. Hay otros que luchan un año y son mejores. Hay quienes luchan muchos años, y son muy buenos. Pero hay los que luchan toda la vida, esos son los imprescindibles” Bertolt Brecht.

    Me he permitido adaptar –torpemente- el verso de Martin Niemoeller, 1939.

    Cuando los gerentes hospitalarios vinieron a por los contratados,
    guardé silencio,
    porque yo no era contratado.

    Cuando reformaron la atención primaria,
    guardé silencio,
    porque yo no era médico de atención primaria .

    Cuando privatizaron las cocinas,
    no protesté,
    porque yo no tenían nada que ver conmigo.

    Cuando vinieron a buscar a los traumatólogos
    no protesté,
    porque yo no era traumatólogo.

    Cuando me cesaron a mí,
    no había nadie más que pudiera protestar

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